El fenómeno de la migración cada vez se incrementa más en nuestra región, estamos concientes de que tal situación afecta la vida de nuestra gente ocasionando la desintegración  familiar, el abuso de las autoridades migratorias, la perdida de identidad, la drogadicción el abuso de la autoridades mexicanas y un sinfín de problemas que violentan los derechos humanos. Los hermanos y hermanas de la forania de Ixmiquilpan hemos abierto un espacio para compartir experiencia y acompañar a nuestros hermanas y hermanos migrantes  y a sus familias; con motivo de la fiesta de navidad en que celebramos el nacimiento del Niño de Belén quien tuvo también la experiencia de ser migrante en Egipto y ahora sigue cruzando la frontera de indocumentado, de mojado con nuestros migrantes. Ponemos en sus manos el boletín “SIN FRONTERAS” que ofrece información  experiencias de nuestra gente que vive la migración y de algunos compañeros nuestros que han visitado a nuestra gente que vive en el norte. Por último les recordamos su valiosa colaboración  de distribuir este material a nuestros hermanos que se encuentran del otro lado y a sus familiares, pero que también nos compartan otras ideas y experiencias para nuestras publicaciones.

 

Sus hermanos y hermanas de las parroquias de Chilcuatla, Fithzi, Ixmiquilpan, Orizabita, San Nicolás, Cardonal, Tasquillo y Nicolás Flores.

 

Fr. Justino Sánchez López O.f.m 



 

 
 



PADRE BERNARDO VISITA…SU GENTE EN EL NORTE

 

“Fortalecer la fe de los migrantes”

 

 

Algunos sacerdotes de la forania de Ixmiquilpan van cada año a los Estados Unidos, visitando los migrantes de su parroquia. También el Padre Bernardo de Orizabita busca el contacto con los migrantes. En este artículo nos dice porqué:

 

Soy el padre Bernardo Klaschka D. actualmente estoy trabajando con párroco en la parroquia de Orizabita y quiero compartir con ustedes mi experiencia con migrantes.

Mi interés por los migrantes surgió de mi trabajo con migrantes en Alemania, al ser responsable de esta pastoral en la diócesis en que me encontraba.

 

En los próximos días viajare a Los Estados unidos para visitar por segunda vez  a la gente de esta región, sobre todo de la parroquia, que se encuentra trabajando allá. La causa que motivó esta segunda visita fue que constantemente cuando voy a las celebraciones, especialmente ahora en diciembre cuando llegan los migrantes a visitar sus familias, me preguntaban cuándo voy a volver a los Estados Unidos, ya que la primera vez que fui les agradó que fuera a visitarlos.

 

También otra causa es fortalecer la fe y transmitir la expresión de que su Iglesia de origen no se olvida de ellos y no basta con ser bautizados sino que hay que alimentarla día a día, ellos en su ambiente y en dónde se encuentran deben y pueden hacerlo.

 

Esta vez visitaré algunos lugares a los que acudí la primera vez que fui, agregando uno más para la visita; entre estos lugares se encuentran: Dalla y Hillsboro, Texas; Clearwater y Quince, Florida. En dichos lugares pretendo celebrar una misa, tener una reunión con ellos para compartir y platicar sobre su estancia en los Estados Unidos, así como también realizar unas bendiciones de casas o cosas que ellos quieran. En Dallas y Clearwater voy a celebrar con gente de la región y también de la Diócesis ya que voy a llevar saludos del Sr. Obispo para tratar de fortalecer los lazos entre la Iglesia particular de Tula y seguir fomentando las relaciones entre la misma y sus fieles.

 

 

Diciembre del 2001 

 



UNA VISITA AL OTRO LADO

 

De los Ángeles a Atlanta vía San Diego y Clearwater.

 

 

El 22 de octubre partimos, el Padre Hubert (Párroco de Cardonal), el Arq. Felipe Zenil y Yo, del aeropuerto del Distrito Federal a los Estados Unidos, fuimos a visitar gente de nuestra parroquia en cuatro lugares. Queríamos llegar a conocer la vida del otro lado, ya que muchos de aquí se van para allá.

 

El viaje era una experiencia muy bonita, nos dio oportunidad de compartir con mucha gente de aquí, del Valle del Mezquital. En el primer lugar en dónde estuvimos, Los Ángeles, encontramos a mucha gente de San Miguel Tlazintla y Cuesta  Blanca, celebramos una santa misa y después convivimos en un parque. El convivió era muy mexicano, con tamales, tortillas y salsa. Ya en nuestra primera estación vimos una diferencia fuerte entre los diferentes proyectos de la gente, mientras unos que están más establecidos e integrados a la sociedad de los EEUU, otros nada más quieren juntar dinero y regresarse a México, por eso también tienen otro estilo de vida. “Hay que trabajar como gringo y vivir como Mexicano para ahorrar dinero.”, nos dijeron varias personas.

 

En San Diego, nuestra próxima “estación”, encontramos también a un buen número de migrantes, convivimos y compartimos, Un día fuimos a ver la frontera, la mayor dificultad y el mayor peligro para todos los que no cuentan con papeles legales para entrar a los Estados Unidos. La vigilancia en la frontera esta enorme, todo el tiempo estaba un helicóptero dando vueltas arriba, por todos lados se veía a Tijuana, atrás de la reja que separa México y los Estados Unidos.

 

De San Diego fuimos a Florida, ala  ciudad de Clearwater, en donde nos recibió la comunidad más grande, sobre todo gente de San Antonio Sabanillas, pero también mucha gente de otros pueblos. Y una de las experiencias más bonitas en todo el viaje para mi fue cuando escuché como hablaban HñaHñu, aunque no estaban en el Valle del Mezquital. Y como seguían con su cultura estando en un país con  una cultura diferente.

 

En la Misa que celebramos en el Salón de la Parroquia Participaron más de 150 personas. Nuestro bonito tiempo en Clearwater termino con un convivió, y hubo también, claro que si, tortillas y salsa en la mesa.

 

La última estación del viaje fue Atlanta en el estado de Georgia. También en esta ciudad más en el norte, en donde la naturaleza ya es completamente diferente a la del Valle del Mezquital encontramos muchas personas de la parroquia.

 

Celebramos una santa misa y en varios convivíos tuvimos la oportunidad de platicar con nuestra gente. El 31 de octubre tuvimos que regresarnos a México para estar en la parroquia el Día de Muertos, pero en estos diez días conocimos un poco como viven en los Estados Unidos. Por fin quiero decir “Jamädi” a todos los que nos recibieron en nuestro viaje con tanta hospitalidad y ánimo.

 

 

Pedro Deselaers

Parroquia de Cardonal

Diciembre del 2000 

 



 

 

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